Como perdí un
oído tuve que suspender el trabajo que tenía, porque de hecho perdí el
equilibrio. Ahora que tengo más tiempo para pensar y escribir, descubro con
gran desilusión que también estoy perdiendo la memoria ¡qué vaina llegar uno a
viejo! De noche me quedo viendo al techo sin ver nada y alcanzo vislumbrar cómo
se queman mis neuronas y mi cerebro parece una ciudad al amanecer, cuando
empiezan a apagarse las luces y esa es
la razón por la que estoy perdiendo aceleradamente la memoria temporal. Mire que
ahora no me acordaba de la palabra neurona y la que se me venía a la mente era
hormona, bueno, aunque esas también tienen problema y es por eso que el narizón
ya anda con pereza para levantarse.
De modo que
decidí hacer una copia de seguridad de mi “disco duro” antes que me pase lo que
varias veces me ha sucedido con mi PC. De verdad creo que mi HD se ha llenado
de virus, parásitos, bacterias, microbios y demás vainas. Seguro, uno debe
hacer una copia de seguridad de su HD (cerebro) y después evaluar el contenido.
Yo voy a intentarlo pero solo con lo que yo he leído y que, por supuesto,
todavía me acuerdo. Solo con eso lo intentaré y sabré si fue que saturé mi
disco.
Aunque debo
incluirme en la categoría de autodidacta, no incluiré las obras o libros considerados
de instrucción o formación académica. Hasta donde recuerdo, las siguientes son
las obras literarias que he leído. A unas las recuerdo plenamente, de otras
tengo un concepto amplio de sus temáticas y de algunas francamente se me
borraron del todo. Pero sé que las leí, son muy pocas. Puedo asegurar que no he
incluido una sola obra que no haya leído, pero también es cierto que no incluí
a muchas de las que abandoné su lectura, sobre todo esas que se adentran
demasiado en concepto filosóficos o puras divagaciones. Por ejemplo: El Péndulo de Foucaoult, de Umberto Eco. Ni leyéndolo 40 veces y con explicaciones lo
entendería. Estas son las obras leídas:
La Divina Comedia – de Dante Alighieri.
En mi pueblo yo
escuchaba “te voy a mandar (o váyase) a la porra o a la quinta paila del
infierno” A la porra era más o menos
cerca, ya la quinta paila si era un problema.
Qué mente para imaginar tantos y tan crueles castigos ¿sería que cuando niño Alighieri era muy malo y lo castigaban mucho?
Qué mente para imaginar tantos y tan crueles castigos ¿sería que cuando niño Alighieri era muy malo y lo castigaban mucho?
El Lazarillo de Tormes –Anónimo.
Los vivos
siempre han existido con sus vivezas.
El Principito -
de Exúpery
Leí alguna vez
un cuento de un chico muy travieso, o sea “malo”, y cualquier día amaneció
quieto, estático, sentado sobre una
piedra y con actitud pensativa, pose de gran filósofo. El pueblo se admiraba y
pensaban que grandes cosas surgirían de su actitud pensativa. Pero resulta que
el chico estaba entretenido metiendo la lengua en el hueco que dejó un diente
que perdió. De esto me recordó El Principito, son bastante parecidos pero todo
lo contrario.
El Quijote de la Mancha – de Miguel de
Cervantes
Los muchachos de
ahora dirán de esta obra lo mismo que un procurador le dijo a un alcalde: se la
fumó verde. Bueno, las cosas del amor.
Crimen y Castigo – de Fedor Dostoyevski
No me gustó. No
entiendo cómo hace un escritor para crearle tantos males a un personaje, a mi
me huele a sadismo o se inspiró en alguien que le caía mal. Por eso tampoco me
gustó la película “En busca de la felicidad” protagonizada por Will Smith. En
ese sentido son muy parecidas.
La Odisea – de Homero
¡Qué vainas! si
la mujer es bonita o es maluca le quieren caer; si el marido sale de viaje,
creen que la abandonó y va pa´ esa y si es viuda ya la quieren consolar ¡Qué
problema con la mujer ajena!
La Eneida – de Virgilio
Bastante
parecida a la anterior.
El Kamasutra – de Vatsaiaana
Pensar que esta
obra se inmortalizó explicando cosas que usted, que yo, nosotros todos,
practicamos con tanta frecuencia ¿Será que quedamos muy agotados y ya no
tenemos “cabeza”… para pensar y describirlas?
Los miserables – de Victor Hugo
Utopía – de Tomás Moro
Leyendo esto fue
que comprendí el significado de esa palabra cabalmente. Y pensar que hay tantas
personas que piensan así, sobretodo antes de elecciones.
El Huesped – de Albert Camus
Yo escribía y
tenía pavor que alguien leyera mis trabajos y tres cosas me dieron valor para
darlos a la publicidad.
Una. En un
programa deportivo que acostumbraba oír, escuché hablar al señor Bugy (periodista y catedrático barranquillero
a quien yo admiro mucho por su vasta cultura e inteligencia) con su compañero Abel
González, que estaba en Miami y que le preguntaba cómo le había ido con su
nueva cicla en el fin de semana. Él le comentó que salió a pasear por las
calles del pueblo y “…andé por todas partes” El compañero le decía despacito y
como en la oreja “anduve Bugy, anduve” Pero que va, Bugy no oía, entretenido
narrando su odisea. Entonces yo me dije ¿Por qué temer si me pillan un error?
Dos. Leyendo a
Gabriel García Márquez.
Tres. Este libro
de Albert Camus. Perdonen, pero creo que tengo trabajos mejores que este. Esto
se lo comenté a un hermano mío y él me contestó: “Sí, pero él es Albert Camus”
Cita Con Rama – de Arthur Clarke
Alcanzaron la
nave y la investigaron. Me impresionó. En ese momento leía todo lo relacionado
con extraterrestres y este señor sí que tiene literatura de esta clase.
El Origen de las Especies – de Charles
Darwin
Muy interesante
pero… no resuelve el problema de quién fue primero: el huevo o la gallina.
Compendio de la Historia Universal – de César
Cantú
En ese entonces
me hizo comprender la historia universal.
El Viejo y el Mar – de Ernest Heminguey
Yo viví esa
historia pero en el río Sinú y no peleé contra tiburones sino que una especie
de culebra (solo vi unos dos metros deslizarse fuera del agua) se comió mi
ensarta de “cachanitas” que había pescado. Yo también anhelaba llevar a casa la
muestra de mi pesca.
El Último Mohicano – de J. Cooper
Cuantas cosas se
hacen por un amor obsesivo.
Cien años de Soledad – de Gabriel G.
Márquez
Mi segunda razón
para escribir. La leí más de cinco veces; en las primeras criticaba la obra, no
veía nada interesante en la historia de un poco de locos. Después comprendí la
trama, cómo maneja tantos personajes y entonces sí disfrutaba de su lectura,
como aquellos que la entendieron en la primera vez.
Después me
preguntaba por qué yo no podía escribir algo parecido si yo también sé a qué
huele la guayaba, y el melón y el mango. Pero… ¿por qué no tengo el talento? ¿Dónde
lo encuentro? ¿Quién me lo daría? ¡Fuiste un genio Gabriel! Ilumíname para ver
si escribo algo perecido a la Cándida Eréndira, porque creo saber narrar cómo
tronarían sus huesos.
El Coronel no Tiene Quien le Escriba – de GGM
Cientos de esta
historia se escriben todos los meses en las casas de los pensionados del
estado.
El Otoño del Patriarca - de GGM
Ojo de Perro Azul – de GGM
¡Oye, de verdad
ese tipo merecía el patíbulo con las bolas y todo! Si un hermano mío se
pone como esos tipos de ese pueblo cuando vamos a jugar y el billar está
cerrado.
Crónica de una Muerte Anunciada – de GGM
De verdad, yo
viví parte de esa historia, aunque a mí no me mataron, pero ella sí fue al
altar siempre pensando en mí.
Todos Los cuentos – de GGM
María Barilla – de Lelis Movilla Bello
Mujer insigne de
mi tierra y cuyo disco debería ser el himno de los cordobeses.
Corraleja, solo Dios es Culpable – Lelis Movilla
Bello
Y aún así, mucha
gente en Sincelejo quiere seguir con ese cuento.
Anecdotario Montuno – de Lelis
Movilla Bello
Afortunadamente
a Lelis, y otros escritores también, se les dio por asegurar eso cuentos,
porque hoy día los Hemanos Greeng, los Dragones Ballzeta, los Spiderman y demás
acabaron con esas historias.
Señor, Aguánteme La Burra – de Lelis
Movilla Bello
Tiempos idos. Ya
no son necesarias.
Capotes Ensangrentados – de Lelis
Movilla Bello
Ojalá ya no se
usen en ninguna fiesta de la costa.
La Paz – La Violencia – de Arturo
Alape
Y el común de las
gentes en Colombia no se dan por enterados y seguimos igual.
La María – de Jorge Isaccs
Amores que, más
que tormentosos eran lánguidos, tan lánguidos como quedó ella al final.
El Cristo de Espalda – de Eduardo
Caballero c.
Un drama muy
cotidiano, aún hoy día, en estos pueblos de América. Así es que hay que
proceder y frenar de una vez por siempre a estos “poderosos”. Cometiste el
abuso, yo te doy “viaje” y después que pase lo que sea. Definitivamente hay que
volver a la Ley del Talión ¿Cuándo aparecerá un Hammurabi en este país?
El Llano en Llamas – de Juan Rulfo
La Fiesta del Chivo – de Vargas
Llosa
Perdónenme… pero
hay veces que se debe proceder así, si no fuera porque de seguro llegan otros
con el mismo cuento.
El Túnel – de Ernesto Sábato
Celos, malditos
celos.
Las Venas Abiertas de América Latina – de Eduardo
Galeano
Como el señor
Alape, el señor Galeano siembra y predica en el desierto. No importa cuánto se
denuncie porque estos pueblos prefieren esa gaseosa negra a una chicha de maíz.
El Pacificador Pablo Murillo –
Historia General de las Indias – de López de
Gómera
¡Oigan, ese tipo
sí que fue embustero y “encarretó” a todo el mundo! ¡Sinvergüenza! ¡Se merecía una limpia con pringamosa! jamás viajo a América.
La Mente Humana – de José Luis Pinillos
Gracias por
enseñarme tantas cosas. Utilizando algunos de sus efectos ópticos pasé de muy
sabiondo y conquisté a una chica.
El Mono desnudo – de Desmond Morris
Gracias a este
librito aprendí muchas cosas del ser humano. Dos cositas: ¿Sabe usted por qué
las adolescentes gustan de montar a caballo más que los adolescentes? o ¿Por
qué las mujeres se pintan los labios? Bueno, muy bueno.
Los Secretos del Cosmos – editorial
Bruguera
Dieron comienzo
a mis inquietudes por el espacio exterior.
La Historia de Karem – de Ann
Quinlan
Los que se Quedaron –
Trata sobre las
inmigraciones que ha sufrido USA desde la colonia hasta nuestros días y del
aporte ofrecido por cada una de ellas. Como sabemos, llegaron los ingleses con
su flema (¿será que ellos nunca han oído
del jarabe de totumo?) pero aportaron el billete; los irlandeses y suecos no
tenían billete pero la grandeza industrial de EU se debe a la fuerza muscular y
el tesón de esa gente; los griegos y polacos aportaron lo suyo; Pero toda esta
gente que se ganaba el pan con el sudor de la frente no tenían malicia, ni
siquiera la indígena porque a éstos los fueron arrumando allá contra los
Apalaches y las Montañas Rocosas, de manera que llegaron los italianos y los cogieron vírgenes con eso
del “patuque”, la “chequita”, “la maroma” como dice la canción de Henry Fiol
“Hasta pena me da”. De todas maneras, con los italianos ese pueblo aprendió lo
del comercio; después llegaron los latinoamericanos, que ha sido la última
inmigración, aportando un revoltijo de todo lo anterior desde el “patuque” y la
“maroma” hasta cómo amasar grandes fortunas. Y, por supuesto, la gran
inmigración de los chinitos. Como todas esas gentes estaban ocupadas comprando
y vendiendo, tirando vías férreas, cavando minas, etc., no tenían tiempo para
lavar ropa y hacer comida. Bueno, hoy día, todos los pueblos del mundo tienen
gentes en los EU, desde los más humildes empleados hasta el presidente de la
república y en todas las áreas del saber.
Error Profesional – de Lipski
Aquí ocurre cada
rato, pero generalmente no pasa nada. A mí me pasó con un hermano, vi como un
médico envainado llenaba la historia clínica sin haber visto al paciente en las
seis anteriores horas. Lo saqué de la
clínica. Me debe la vida.
Mi fantástica Vida – de Uri Geller
Aunque no me lo
crean yo también doblé una cuchara siguiendo sus indicaciones por el televisor.
Las Islas Encantadas – de Herman Merville
Y mis hijos y
nietos no me quieren creer que mi papá tuvo una tortuga de estas y me paseaba
en ella.
Yo visité Gamínedes – de J Ibrahim
Desde las 6 pm
hasta las 5.55 del día siguiente leí este libro y no saben cuánto lamento haber
perdido esa noche de sueño ¡Qué libro tan malo! Pero malo es malo.
El Titanic – de James Cameron
La aventura del Poseidón – de Paul
Gallico
Además de la
tensión por tan excelente narrativa, me dejó una gran inquietud: ¿Cómo podríamos
subir una escalera al revés y bocabajo? Y más porque yo conozco un buque por
dentro.
Encuentro Cercano con Jehová – de Julián
Ferro Perdomo
Sin comentarios…
por el momento.
Moisés y los Extraterrestres – de Tomás
Doreste
Igual al
anterior.
De la Tierra a la Luna – de Julio
Verne
Historia del Hombre – de
Enciclopedia para todos
Un buen libro
ilustrado y todo.
Expediente Negro – de editorial Forja
Las mismas
porquerías, los mismos “tumbes” de siempre y en este país no se le castiga a
nadie y si lo hacen, el castigo es tan pendejo que uno se pone a pensar si no
es mejor hacer lo mismo.
Su majestad el Nocaut – de Fausto
Pérez Villarreal
Un buen trabajo
señor Fausto.
Las Mil y Una noche –
Cómo disfruto su
lectura de vez en cuando, aunque ya sus hojas se están desvaneciendo. Creo que
tengo el original.
Congreso de Futurología – de Stanislaw
Lem
Aunque ya
pasamos esa fecha crucial, creo que de alguna manera ya estamos viviendo esa
historia futurológica.
Damon – de C. Terry Cline
Cuentos de la Selva – de Horacio Quiroga
El Tercer Ojo – de T. Lobsang Rampa
Se murió un lama
y con su tercer ojo y todo se presentó al Señor quien le preguntó ¿Tú que
hacías? Nada ¿Cómo que nada? Bueno pasaba en contemplación ¿Y qué contemplabas?
La nada ¿Y mujer? Nada. Y lo envió otra vez a la tierra a ver si hacía algo
fructífero, pero fue tan fuerte el empujón que cayó en una playa del Caribe y
una chica en tanguita se lo quedó mirando y exclamó ¡qué bárbaro, si tienes
tres ojos… cuántas pelotas tienes tú, oye!
Qué manera de
perder el tiempo. Bueno…
La Impura – de Gay Des Cars
Emilio – de Julia Mercedes Castilla
Escrita en 1997
y cómo existen historias como esta antes de esa fecha y después también.
Diario del Che –
Historia de la Estupidez humana – de Paul
Tabori
Lo recomiendo si
usted quiere pasar ratos amenos y divertidos. Qué vainas, el hombre nunca
aprende ni se corrige.
Juan salvador Gaviota – de Richard
Bach
Muy frio. Pero
es una bonita enseñanza. Me gustó.
El 12° Planeta- de Zacharias Sitchin
Mi Sagrada
Bíblia. Y no acepto ni censura ni consejos.
La Rebelion de los Brujos – de L Pauwed y
j Bergier
Refuerzo de mi
Santa Bíblia.
Escalera al Cielo – Zacharias Sitchin
Igual a la
anterior.
La guerra de los Dioses- Zacharias
Sitchin
Los orígenes de la humanidad – Drumbalo
Melchizedek
El nacimiento de la humanidad.
Registros sumerios.
Estos tres
libros tratan del origen de la humanidad y son del mismo autor.
El Libro Perdido de Enki
El Libro Perdido de Enki
Además de la
lista anterior señalaré otras lecturas de caracteres diversos y las acompañaré
con algunos comentarios.
En mi niñez
prestaba a una familia vecina los libros de una enciclopedia llamada “Tesoros
de la Juventud” y lo formaban, si mal no estoy, 14 tomos.
Después de eso mi
siguiente lectura, recién llegado a Barranquilla, fue el periódico El Tiempo,
del cual leí más de 400 ejemplares y más de 200 unidades de El Espectador. Más
de 300 ejemplares también del diario “fotomuerto” El Nacional, creo que el
precursor de estos diarios amarillista, o más bien “rojistas” por la sangre que
muestran. Posteriormente, y porque los
diarios capitalinos se encarecieron, empecé a leer El heraldo y La libertad de Barranquilla. Creo haber
leído unas 1.500 unidades de cada uno.
Cuando estos
periódicos empezaron a estratificarse, apareciendo el periódico original para
los estratos altos (por el precio) donde los muertos apenas se reseñan y se hace
borrosa la escena para no lastimar tan delicados sentidos; y un periodiquito
para los estratos bajos donde aparece el cadáver y su charco de sangre para que
los familiares puedan reconocer su muerto y si el cuerpo es irreconocible,
entonces pueden analizar la sangre y saber si correspondía al tipo A o B. Por
eso abandoné la lectura del periódico, además, ya empezaba a incursionar en la
Internet.
Antes de salir
de mi pueblo natal, tenía una lectura que compartía con mi amigo Oscar Carmona:
Las historias de vaqueros del viejo oeste. Nos leímos cientos de estos
libritos, especialmente de Keigh Luger y Marcial Lafuente Stefanía.
Cuando llegué a Barranquilla
continué con este tipo de lectura en los kioscos enfrente del parque de la
iglesia de San José y en la carrera 43 con calle 33. En esta época leí también
cientos de ejemplares de las series de El Santo, Kalimán, El Fantasma.
Centenares de “paquitos” de Supermán, El Llanero Solitario, Roy Roger, Hopalón
Cassidy, Gene Austry, Chanoc, El Zorro, Dick Tracy, El Halcón Negro, Los
Halcones Dorados, Batman, Flash, Linterna Verde, Aquaman, Daniel el travieso,
Lorenzo y Pepita, Benitín y Eneas, Pancho y Doña Ramona, Popeye, etc.
Las Personas que
pasaban por esos kioscos nos veían como vagos y muchas veces hasta la policía
llegaba a retirar a uno de ese lugar. Y pensar que allí muchas personas
aprendieron a leer, aunque usted no lo crea. Después de esto vino una época
dorada en este tipo de literatura: el
famoso “Condorito”. Puedo decir que los leí casi todos. Hasta aquí fue ésta mi
lectura preferida. Después cambié al periódico como ya comenté y pasé a otro
tipo de lectura más edificante. Leí muchísimas revistas de Vea y de Cromos y
una especial que me instruyó mucho: Selecciones de Readers Digest, que como
decía Jaime De León, mi cuñado, era la “Universidad de los pobres”. Una revista
muy amena y muy instructiva con artículos como “Yo soy el -------- de Juan”
Explicaban claramente cómo funciona el ojo, la mano, el hígado, etc.
Me impresionaban
mucho las propagandas que traían anunciando carros, carteras, zapatos, relojes,
etc. Todavía conservo una y cuando la ojeo es por leer los chistes y ver los
anuncios. Yo aseguraría que mucha gente se fue para USA a vivir el sueño
americano, influenciados por esa revista.
Posteriormente
vino un periodo dedicado a mi preparación profesional. Ya estaba casado y con
algunos ahorritos que quedaban después de los gastos normales del hogar y
nuevamente con la inquietud de la lectura, pude conseguir muchos libros de
segunda en la plazoleta frente a Telecom en Barranquilla y en la carrera 43 con
calle 40 esquina. Ahí los compraba, los leía y los vendía otra vez, más baratos, por supuesto.
Seguidamente llegó o se fundó en el país una entidad llamada “Círculo de
Lectores”. Esta entidad fue una maravillosa idea pues permitieron que personas
como yo consiguiéramos libros de ediciones recientes, así como los llamados
“Best Seller” Digo que fue una maravillosa idea porque en un trimestre uno
pedía dos o tres libros y los iba pagando por abonos semanalmente. Así pude
conseguir muchos libros. Infortunadamente llegó un nuevo gerente y cambió las
reglas de juego exigiendo el pago en dos contados.
Debido a esto
pasé a otra forma de consecución de libros: tú me prestas y yo te presto.
Trueque que es muy problemático y causa muchos disgustos, porque a las personas
cómo les gusta “tumbarse” los libros que prestan. Bueno, nos gusta, porque así
como me “birlaron” varias obras yo también me quedé con otras.
La era de los
libros pasó y entonces entré a la era Cibernética con mi primer PC. Pero me
apareció otro problema, por lo que yo digo que nací con el don de llegar
siempre tarde a las cosas. Cuando ya todos las tienen, cuando ya todos lo han
disfrutado, cuando ya pasaron de moda es cuando yo me hago presente. Siempre ha
sido así y esto lo corroboran mis gustos musicales. Cuando a mí me gusta un
disco nuevo, póngale la firma que ese disco tendrá poca acogida. Tuve dos
excepciones: el celular y el computador. El celular por ejemplo lo conseguí de
segunda, el Nokia conocido después como “panela” pero en mi concepto uno de los
mejores celulares que han fabricado. Se lo regalé a la mamá de mi hijo Leonardo.
El primer PC también lo conseguí de segunda, cuando todavía no era tan común e
incluso, en muchas oficinas públicas y privadas no lo tenían.
El problema que
me apareció fue la ceguera, ya no puedo leer tanto y por el uso continuo del PC
he empeorado. Sí, así como usted piensa
lo hice. Fui al médico y duré dos años para conseguir se me autorizara la
operación y esperando la llamada se murió la EPS, por eso digo que siempre
llego tarde.
Ya para terminar
diré que a partir de 1948 hasta aproximadamente el 2014, es difícil que usted
consiga una persona que me supere en tres cosas de las cuales yo me ufano mucho
¡Caramba, uno tiene que sobresalir en algo, oye!
1. No
encontrarán una persona que haya tomado más leche de vaca que yo.
2. Difícil que
alguien haya comido tantas veces y en las cantidades que yo lo he hecho.
3. Muy difícil
que alguien haya abierto más páginas de Internet, leído más textos y visto más
fotografías que yo (sin meter las pornos).
4. De películas
ni hablar, ahí sí que batí record mundial.
De verdad este
es un mundo fascinante. Ojalá me den un ojo nuevo, porque con el celular pocón
pocón, apenas hacer y recibir llamadas.
Pues bien,
leyendo lo que he escrito creo confirmar que saturé mi disco duro ¿Será cierto?
¿Por qué nunca le hice un scandisk? ¿O fue que me quedó obsoleto?
Fin